lunes, 28 de diciembre de 2009
Cuántas veces cosquilleo en la nuca y nadie detrás
Últimamente siento un gran interés por todas las cosas no oficiales de la vida: la comunicación malograda, las palabras que siempre significan cosas pero no siempre logran llegar, las obras inacabadas. ¡Jajajajaja, qué rarezas!
domingo, 27 de diciembre de 2009
:-)
Probablemente, Carlos Baute sea quien controla todos mis movimientos
Escribo poetas de mi puño y letra.
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Cuento las veces que tu no supieras que sigo llorando y entonces sigo llorando.
Si no sé que no son míos, entonces es como si fueran míos.
Etiquetas de esta entrada: por ej., motocicletas, vacaciones, otoño
Y luego, qué hacer con la ponzoña frustrada. Con esa sustancia que es qué.
sábado, 19 de diciembre de 2009
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jueves, 17 de diciembre de 2009
[]
[Hay una pausa larguilla]
2a: ¿Qué momento más raro, verdad? Estaba esperando que terminases la frase
1a: Ya, ha sido raro.
3: Tío, de verdad, ¿qué estáis diciendo?
1a: [mira hacia arriba] ¡Las moscas, las moscas! Veo las moscas y pregunto: ¿Qué dices, de qué moscas habláis?
miércoles, 16 de diciembre de 2009
A qué jugamos
Yo busco el monstruo para poder librarme del laberinto. Sé que el laberinto tiene su encanto, un encanto atroz.
Lo veo ahí. Con su yogur. Se lo podría estar comiendo solo, en su habitación, o solo, mientras ve la tele. Pero se queda ahí porque quiere estar con gente, no porque en realidad lo desee (es mucho más cómodo comérselo estando solo, pensando uno en sus cosas), pues ni siquiera participa en la conversación. Sino por esa necesidad de intentar sentirse abrigado, aunque solo sea por unos minutillos al día. El contrato ese que te dice que hay que pasar tiempo con la familia, hablar con ellos, que la soledad no es buena. Y yo lo veo ahí sentado, desde la soledad de mi habitación, y me da algo de pena. Y lo veo tan bello, tan frágil. Y me dan tantas ganas de besarlo, o quizá de jugar con él, de burlarnos el uno del otro, de hacernos reír, de pegarnos, de odiarnos y desodiarnos, de ser hermanos.
jueves, 3 de diciembre de 2009
Si lees este mensaje, dejará de estar dirigido a ti
No sé si es verdad o no lo que digo, lo que sé es que es verdad.
El libro se llama el arte de tener razón, no el arte de aparentar tener razón. La razón no se tiene, la razón se sostiene. La razón es un hilo que funciona perfectamente (es decir, no pierde su capacidad de ser un hilo) en cualquier sitio donde este se coloque. Y “la cosa” del juego no es colocar el hilo en el lugar correcto, lugar que no existe, sino hacerse con el hilo. Cogerlo, tocarlo, saborearlo un poco, y soltarlo de nuevo y marcharse, y dejar sitio a los demás visitantes que vienen a ver la jaula del animal salvaje y quieren meter la mano, a ver qué pasa. Sí, es verdad que el libro se llama el arte de tener razón y no el arte de sostener razón, pero es que lo de tener fue una mala traducción del alemán.
El juego es ganar. Buscamos ganar, ¿pero qué hacer una vez has ganado? ¿Qué hace un rey destronado al que le han entregado, regalo de consolación, un solo juguete roto? El miedo del rico es perderlo todo, el miedo del pobre es perderlo todo.
Es el padre que se casa con una mujer que tiene un hijo y se muere la mujer, y se queda él con el hijo que no es suyo, que más bien era una carga. No puede abandonarlo, porque, ¿Cómo dejar huérfano al niño? Y entonces lo mantiene como puede, pero deseando en realidad que el niño se marche cuanto antes de su lado. Diplomacia. (Estados Unidos - Filipinas).
El alcohol es un brebaje mágico. Poción curativa, veneno mortal, afrodisiaco placeres. El camarero brujo que vuelca en un tubo transparente y alargado un poquito de esto, un poquito de lo otro.
El mensajero, maratón, que muere nada más dar el mensaje. El toro de Córdoba. El virus que necesita comer y que cuanto más coma, mas se muere. Y sabe que es un virus y reniega de su condición, pero sigue siendo un virus. El virus nació para matar al cuerpo del que se alimenta, es decir, el cuerpo que a él le sirve como soporte para estar vivo. El virus está hecho para matar su entorno y con ello a sí mismo.
Hay un aspecto, un matiz donde no hay matices, donde la esencia diluye cualquier pero que fuera a ensuciarla un poco. Y el verdugo es verdugo y la víctima es víctima, siempre, aunque sea la víctima primero la que sugiera y después la que suplique: “Mátame”.
Los jeroglíficos son jeroglíficos, pero significan cosas. A lo mejor nunca dejo de ser un individuo (en todos los sentidos, incluido el -“¡Pero qué individuo estás hecho!”- y cosas así despectivas), y eso, lejos de recordar la emoción que me produce (gusto o disgusto),
España es el infante que se sonroja ante el piropo y la sensualidad de su amante adulto. Es el niño avergonzaíllo. España es el rey destronado, el niño con un solo juguete roto. El mundo está a punto de morir, nosotros somos el virus suicida. No es un imperio que se derrumba, sino un imperio que se derrumba. El rey de la selva es solo el que no sabe que es rey de la selva.
Leo sobre los virus: Otros biólogos los han descrito como organismos en el borde de la vida, en el límite entre la materia viva y la materia inerte.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Ojos
jueves, 26 de noviembre de 2009
La pum de la pum de la pum de la pum
No sé si quiero verme, ¿acaso existo? Quiero ser para mí misma el misterio que jamás se desvela, pues eso, en realidad, no me interesa tanto.
Algo que al menos un solo individuo es capaz de entender, es también susceptible de poder ser entendido por el resto de individuos.
"Eso es mentira", me dice con palabras en los ojos
Digamos que en una novela ya está pensada de antemano la trama y todo eso. Pues bien, puede que la trama se desarrolle en forma de diálogo, por tanto el escritor pone en boca del personaje todo lo requerido para el desarrollo de la novela. Tiene cosas que decir, y va a decirlas. En los diálogos de novela ocurre que cuando uno dice algo, nadie le interrumpe y todo el mundo lo entiende. En el caso de que alguna parte de su discurso no haya quedado muy clara, el interlocutor pregunta, para despejar sus dudas y acaso las de otros, pues el interlocutor “sospecha” que en esa conversación hay más ojos que prestan y a los que hay que prestar atención.
Sospecho que en la realidad nadie tendría un interlocutor tan entregado, y me pregunto por qué si el autor quiere retratar la realidad en los diálogos, crea conversaciones tan inverosímiles. Por otra parte, sospecho que el autor lo que busca es contar una historia, y no retratar la realidad tal y como podría ser, así que vuelca el tablero de la realidad (en beneficio de su historia), pues a él sólo le interesan sus piezas que, utilizadas de tal o cual manera, sirven para otro juego. ¿La realidad en el cuento, o el cuento en la realidad?
Podrán decirme: Bueno, no refleja la realidad cotidiana, pero sí la realidad del pensamiento, del pensamiento dialéctico. Eso es mentira, porque el método dialéctico existe, pero el pensamiento dialéctico… Por ejemplo, podría decirse que los diálogos en Platón no son más que una forma literaria de representar el método dialéctico de nuestro pensamiento, esto es, que los diálogos de Platón son en realidad el monólogo de un mismo individuo. Y eso es cierto, pero
No me quedaba satisfecha si por entre los muros de mis letras se escapaba algo de aire. Como los muros nunca pudieron ser del todo gruesos y eficientes, dejé de fabricar muros. Ahora estoy con cosillas más transparentes y, bueno, me va mal en la vida. Transparente significa que lo ves todo, ¿pero qué es todo? Si estás viendo todo, ¿qué estás viendo? Todo. “Todo”, vale, ¿pero y eso qué es?
Nunca sabré en cuántas de mis ideas estuve equivocada, si acerté en alguna?
martes, 24 de noviembre de 2009
Vivo en muerte
Él fue tan pequeño (en ese momento)… Los nervios que a él le azotan implacables a mí no me afectan. Él es tan pequeño a veces, se quiere tan poco. Quizá es poco sincero. Quizá ha sufrido mucho en la vida o ha visto en sueños el cadáver de su hijo (que no tiene pero que quizá algún día tenga) de 20 años ahorcado, o su cuerpo chafado contra la acera. Quizá vio, siendo un niño, los arañazos que su padre dejó marcados en la pared con sus uñas milisegundos antes de que su cabeza explotara contra unas losetas de patio interior.