Cuando no saben que si yo me expreso no es para que me juzguen ni me entiendan, sino para juzgarme y entenderme (y con ello, juzgaros y entenderos). Cuando no saben que es imposible su juicio, pues no juzgan nada hecho, sino algo en constante cambio. No es prudente juzgar en situación de bullicio: ¿Quién es aquel loco ignorante que pide cordura en medio del caos?
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