Este furor etimológico no era nuevo. Ya entre los siglos VI y VII Isidoro de Sevilla elaboraba las etimologías sobre las que se ha ironizado después en el curso de los siglos: corpus es contracción de corruptas perit, homo procede de humus, porque el hombre ha nacido del barro, iumenta deriva de iuvat, porque el caballo ayuda al hombre, agnus se llama así porque agnoscit, reconoce a su madre… Son ejemplos de lo que hemos definido como mimologismo de origen cratileo, y que es recuperado lentamente por los defensores del hebreo.Eco U. La búsqueda de la lengua perfecta en la cultura europea. Barcelona: Crítica, 1998. pp. 76-77.
Alumbrado Público
Hace 9 años
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